domingo, 9 de mayo de 2010

CAUSAS QUE SON PERDIDAS


1.- Lograr sacar las manchas de tinta negra que quedaron en mi blusa blanca.
2.- Entender lo que quiere decir Kant en Crítica de la razón pura.
3.- Mantener mi biblioteca ordenada
4.- Dejar de comprar maniáticamente libros cuando algunos de ellos difícilmente los leeré algún día.
5.- Escuchar con calma a las personas que dicen necedades.
6.- Relacionada a la anterior, no echar a volar a quienes me preguntan qué pienso hacer con mi vida.
7.- No sentirme nerviosa al hablar en público.
8.- Evitar ser alimento de zancudo.
9.- Conseguir hablar inglés sin interrupciones mentales de castellano y francés.
10.- Recordar los rostros y nombres de los conocidos en tercera generación (amigos de mis amigos).
11.- Comer verduras picadas en tamaño extra large.
12.- Dejar de comer chucherías cuando estoy ansiosa.
13.- Compartir mis más oscuros pensamientos con mi sicoanalista. Me da roche.
14.- Bailar coordinadamente, coherentemente y sustancialmente.
15.- Salir de mi cuarto cuando hay visitas, para mí desconocidas, en casa.
16.- Celebrar mi cumpleaños.
17.- Ver el mar sin pensar en la lista de personas a las que lanzaría en él. Es inevitable, por eso el mar me hace sentir tan bien.
18.- No llorar en las escenas melodramáticas de las películas, novelas, series, y dibujitos.
19.- Resistirme a entrar en una galería o museo cuando paso cerca.
20.- Volver a dibujar en mis ratos libres.
21.- Hablar pausadamente cuando estoy acelerada.
22.- Sentirme responsable de que todo tenga que salir bien cuando todo empieza a salir mal.
23.- Negarme a ayudar a mi padre.
24.- Disimular que estoy incómoda cuando estoy incómoda.
25.- Y la top top top: Sobrevivir al día de la madre con éxito. Es decir, yo sin sentimientos de culpa; y ella sin proclamas de que no vale la pena ser madre.

sábado, 1 de mayo de 2010

Ni tan víctimas, ni tan virtuosas



Ellas se sientan juntas, salen al recreo juntas, juegan juntas, van al baño juntas, y los molestan juntas. Ellas son 12 y ellos 2. La diferencia cuantitativa es marcada. Inicialmente, hubo espacio para las contemplaciones. Pero reconocidos a detalle, la cortesía entre desconocidos cedio a la implacable confianza de los que se han medido y pesado y saben cuál es el lugar que ocupan en el mundo. O sabes cuál es o aprendes pronto a que ya te designaron uno. Además, tienen 10 años. Son niños, y los niños pueden ser muy crueles.

B y D, descubrieron pronto que convivir con 12 chicas puede ser dificil. Pueden no golpearte en el recreo, pero sus miradas son capaces de reducirte a la nada; y sus palabras pueden ser tremendamente hirientes... Alguna vez alguien te dijo: "ojalá que te vayas y no vuelvas" y 11 personas más corearon: "sí, que se vaya, que se vaya" mientras te miraban sin verte? Parece simple, pero para hacer daño no es necesaria tanta complejidad.

Ellas acusan a D de ser sucio, y a B de ser tonto. No los invitan a jugar, y en clase si quieren participar en los grupos de trabajo, no los escuchan. B y D, hablan entre sí para corroborar si sus voces las oye alguien.

B y D viven en un mundo que pocos sospechan. Para B y D, el mundo es de las chicas. Ellas colocan las reglas, dirigen los grupos, coordinan los juegos, obtienen las más altas calificaciones, y son las que representan al aula en las actividades generales.

En lo posible, intervengo. Pero las maquiavelicas mentecillas de esas niñas escapan a mi control. En conjunto se las he encargado a la sicóloga; a la par, le he encomenado a B y D, para que no terminen odiando a las mujeres por el resto de sus vidas.

Probablemente es mi debilidad hacia los débiles lo que hace que B y D me parezcan adorables; sobre todo D que cuenta historias muy extrañas sobre muertos vivientes, y que por estas extrañas historias es aún más marginado por las chicas... Esas pequeñas niñas aparentemente indefensas.

Dejo en la arena cualquiera de mis rezagos feministas. No soy de una bando ni del otro. Si, finalmente, basta solo las circunstancias "adecuadas" para comprobar que la mujer puede ser tan abusiva como cualquier hombre; entonces, solo somos circunstancias. Y a veces, pues sí, podemos perfectamente ser malas, muy malas.

martes, 6 de abril de 2010

Los insectos de mi vida - Parte I

La predilecta de Drácula

Al entrar a mi habitación tendrás la impresión inmediata de un aroma menjunje. Una combinación de alcohol, mentholatum y timolina. Si encontrase algún otro medicamento, también lo aplicaría. Pero son solo estas tres cosillas las que conozco para aminorar el escozor y la inflamación.

Cada mañana aparece una nueva marca. Un punto rojo minúsculo que antes que ser visto es sentido, antes que ser punto rojo es una porción de piel que pica. Cuando empieza esa sensación m digo: "No te rasques, si lo haces perdiste". Y generalmente pierdo. Me rasco, la picadura se infecta, la piel se inflama, y la marca queda de por vida.

He pasado noches en vela con baygon-estaca en mano para matarlo, pero es astuto, y no aparece el día que estoy preparada para enfrentarlo. He intentado cazarlo durante las primeras horas del día cuando sé que debe estar dormitando resultado de su noche de ataque, cuando sé que debe estar hinchado resultado de su gula excesiva... pero mis resultados, a diferencia de los suyos, han sido infructuosos. Drácula es una realidad invisible para mí.

"Tu sangre debe ser dulce" me ha dicho mi madre. Es una explicación posible. Pero no puedo asegurarlo. Lo que yo sé es que Drácula vive en mi habitación, que es inmortal, que lo odio infinitamente, y que para él yo debo ser como una fruta. Tal vez un durazno.