martes, 14 de febrero de 2012

Marguerite, Marguerite, Marguerite...



Algunas mañanas despierto con el último sueño en fresco y puedo contárselo a mi hermana para que se sorprenda, se ría o me regañe. En otras ocasiones, no hay vestigios del sueño último, no recuerdo nada de nada. Esos días pienso que no he soñado. Pero a canje amanezco con el nombre de un libro, y lo pronuncio antes de decir buenos días. Hoy fue "El amante" de Duras. Ese libro fue un gran descubrimiento para mí. Deben ser aproximadamente hace seis años cuando lo leí, tiempo en el que estudiaba francés, y la biblioteca de la Alianza Francesa estaba a mi disposición... Seis años no es mucho tiempo, pero he olvidado algunas cosas, más de aquella lectura algunos apuntes hice en su momento y estos son:

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Hoy acabé de leer "El amante" de Marguerite Duras. Nunca había leido algo de ella, a pesar de que había escuchado citar su nombre varias veces. Casi a todo autor que escucho citar procedo a realizar una exhaustiva investigación al respecto. De ella nunca me había ocupado. Encontrar un libro suyo y disponerme a leerlo fue casualidad, y reconozco que hubo un margen de morbo por el título que no dice mucho pero lo dice todo.

Ya lo leí y las impresiones que me ha dejado aún están muy frescas, vivísimas. Puedo sentir la agitada respiración del sucio amante chino. Y concluyo que quiero uno así; pero antes debo encontrar un sombrero de varón, de anchas alas y de color rosa. Por supuesto, nuestra felicidad será efímera, la sociedad y los prejuicios se interpondrán. Pero como si se tratase de una maldición, muchos años después de la separación temprana, después de nuestras bodas, hijos, divorcios, viajes, libros y terapias, cuando él me llame y me diga que aún me ama, no dudaré en exigirle que no demore más y que inmediatamente venga a buscarme.

Sí. Esa fue mi primera impresión al terminar de leer el libro. Minutos después, respirando profundo y con calma, puedo decir que es un libro donde la pasión es impresionante. No solo por el tema, el tópico resulta porque la manera en que Duras lo narra es magistral. Al leerlo no lees sobre una pasión, te consumes en esa pasión. Y está la protagonista, que en ningún momento es dramática, pero conmueve profundamente, aun cuando se muestra indolente. Porque siente de una manera extraordinaria, siente más de lo que le está permitido sentir y demostrar. Es imposible repocharle su dureza, su falta de piedad. Porque siente. Siente a pesar del infeliz de su hermano mayor que no hace más que atormentar a su familia. Siente a pesar de su madre que ya no logra planificar para sus hijos más que mendrugos y miseria. Siente a pesar de un hermanito que es frágil y suave como una nube y al que protege de toda sombra. La protagonista gana la simpatía del lector y este, aunque no compartiese sus principios, no puede juzgarla. ¿Qué se podría juzgar? ¿Que viva como puede? ¿Que se vista de forma particular? ¿Que haga oidos sordos ante la necedad? ¿Que se deje hacer por una ilusión? Su aparente locura se alza como lo más razonable en el mundo posible de la novela.

Un narrador omnisciente y un narrador protagonista que se turnan. Me gusta cuando la protagonista cuenta su historia. Eso ayuda a sentir simpatía hacía ella, su visión se hace compartida. Somos cómplices de su affaire con el hombre de Cholen. Los que juzgan son los otros, su madre, su hermano; pero aprovechan económicamente el hecho del cual mal hablan. Ella no se preocupa. Solo tiene ansias de vivir, con curiosidad y ambición de ser distinta, ni bonita, ni fea, solo distinta. La descripción de su primera relación sexual raya en la ternura y en tal naturalidad que así debiese ser la primera vez de cualquiera, una sensación de "mar, informe, simplemente incomparable".

La novela teje fragmentos pequeños que a veces juegan al caos y a estar desconectados, cuando en realidad cada uno es preciso y precioso. El lector tendrá que concentrarse más para entender. A mi parecer el fragmentarismo le sirve a su narración de dos maneras: primero, nos permite percibir la realidad mal cocida y superpuesta que le rodea, tal cual, desencajada y despanzurrada, incluida su familia; segundo esta narración fragmentaria es la representación de lo que la protagonista concibe dentro de sí y como suyo, pedacitos de vida y de muerte...

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Y eso es todo, no seguí escribiendo más sobre "El amante" y lo que me dejó al terminar de leerlo. Tal vez porque tenía que hacer una monografía para la universidad o por algún examen, o las dos cosas. Espero que haya sido por algo más interesante que ambas opciones. No sé. Lo que sé es que desperté hoy invocándote Marguerite, como si de algún ritual se tratase. De ser así, y algún poder oscuro me haya heredado mi dulce madre, deseo que exista un más allá, donde sin lugar a dudas te buscase el sucio amante chino y que cada noche escuches infinitamente el sonido del mar.

domingo, 29 de enero de 2012

HABEMUS PAPA

Si mal no recuerdo, la vi el jueves, con mi hermana menor. Queríamos checar una comedia, y la sinopsis te la presentaba como algo bastante gracioso, el título se sumaba a ese fin: “Un Papa en apuros”. Y bueno, fue así como saliendo del trabajo nos dirigimos al cine a ver la pela. Llegamos tarde, había que encontrar espacio entre los grupos familiares que habían varado en el lugar. Algunos ya se estaban riendo cuando llegamos, como si la ansiedad por divertirse los desbordase, como si apostasen a que la risa llama a la risa. Y afirmo ello porque la escena que se estaba proyectando no se veía realmente cómica… Voy a contarte y a comentarte un poco de/ sobre esta película, no pretendo hacer una reseña, lo que realmente quiero es animarte a que la veas.

El cónclave se concentraba en la elección del nuevo sumo pontífice, se transpiraba nerviosismo. Un pensamiento rebelado en voz “por favor no a mí”, el segundo pensamiento rebelado en voz “por favor Dios mío, no a mí”, y luego fueron tres, cuatro, cinco… todo el conclave zumbaba en estos pensamientos. Cuando empezó a contarse los votos, los hombres de Dios que llevaban las simpatías de los electores parecían quebrarse uno a uno. Salió el elegido, y a este se le oscureció el entendimiento. Todos los demás celebraban porque ya había uno y no eran ellos. Aunque la elección estaba hecha, quedaba la diplomática pregunta: ¿acepta usted ser el nuevo líder mundial de la comunidad católica? Todos los reunidos vitoreaban al elegido adicionando de esta forma la presión necesaria para que él dijese tímidamente “sí”. Y habemus Papa. Tenía que dar el balconazo para que toda la comunidad que se apostaba en las afueras lo viese y alimentase su fe. Lo vistieron, los de confianza le dieron unas palmaditas en la espalda, la mayoría se acuclilló ante él, y luego todos se asomaron a los ventanales para saludar a los fieles. Solo faltaba que saliese él. Fue cuestión de segundos, un vahído y luego un grito. Clásico ataque de pánico. Y “no quiero”, “no puedo”, “no lo haré”… Y a correr. Los fieles se quedaron esperando que apareciese su nuevo pastor. Ninguno de los religiosos pudo explicarles que el elegido tenía miedo.



Me encantaría seguir contándote. Hay escenas memorables. Por ejemplo cuando aparece el sicoanalista! El hombre es un capo, aunque sea sicoanalista. O cuando este - secuestrado en la sede papal para que no comente el conflicto interno que vivía la iglesia pues había que evitar el escándalo - en estado extremo de aburrimiento, organiza un campeonato deportivo en el vaticano! O cuando el elegido va al teatro… Sí, quisiera seguir contando lo que vi, pero si te cuento, ya no la verías. Y yo quiero que la veas. Aunque me la ofrecieron como comedia, y no lo es, me encantó verla. La disfruté mucho, más de lo que pudo haber resultado si se hubiese tratado de una comedia. Si quieres ver una comedia, puedes verla por partes, claro, tiene sus momentos graciosísimos (lo del campeonato es fenomenal); pero al final no te irás con el desenlace redondo, con la sonrisa en la cartera. Es mejor que eso. La película te invita a entender una crisis, personal (la del elegido) y social (un grupo de religiosos confundidos y los fieles católicos desilusionados).

Porque solemos esperar grandes hechos, grandes personajes, grandes historias… ¿Pero y si solo somos seres humanos? No hago una apología de la cobardía. La película no se trata de eso, y tampoco es mi naturaleza la medianía. Es el hecho de que no compro tan fácil el discurso del superhéroe. Prefiero ser humana, muy humana, como ese elegido que salió a buscarse por medio Roma, aún con todos sus años de vida. Si fuese necesario, viviría tanto como él. Porque tendríamos que vivir más para cuestionarnos cuanto sea necesario, para decir que no cuando es no, para correr en sentido contrario cuando el miedo muerde y no se puede más. Porque cuando no puede enfrentarse una situación, no se tiene porqué hacerlo bajo una idea macabra de principio superior. Porque debiese ser simple reconocer que nadie puede dar lo que no tiene, y asumirlo sin culpa es mejor que el heroísmo.

domingo, 8 de enero de 2012

Mi naturaleza

La cebolla vino corriendo y le dijo al tomate:
¡Pero qué haces allí echado tomate!
si ya es de día
Mira, y es un día de fiesta
¿no ves que todo es alegre?

Vamos tomate, ¡hay que celebrar!
pásale la voz al aceite,
dile también a la sal
Hagamos algo diferente hoy
Sabes, puedes decirle también al choclo
míralo, si se le ve tan contento
está allí con todos sus dientes

Ay, y el arroz
el arroz viene cantando
¿Qué haces allí todavía tomate?
¡Vamos! Párate. Hay tanto por hacer.
Mira ese sol que nos sonríe
mira ese cielo

Todo parece ser feliz
Todo parece estar bien
Vamos,
ponte de pie
y celebremos estar vivos.